Ella se va evitando miradas y esquivando balas perdidas por las calles de la ciudad. Escapa al atropello de los automóviles aunque su silueta es impresa por las cuatro ruedas. Vuela dando la espalda sin saber que me quedo viéndola se fuga y pese a que se aleja a veces siento que me voy con ella. Llega desnuda, deshace las maletas en cualquier esquina y sorprende. Yo le digo que las semillas no crecen en el asfalto y ella desaparece, entonces dibujo en papelitos su retrato hablado y en su pecho se detienen las estrellas fugaces, y en su vientre nacen anturios transparentes.
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